Lleida es la puerta de los Pirineos: la naturaleza virgen, las iglesias de montaña y la prehistoria de Cataluña. La ciudad, que se desarrolló en torno al río Segre, es una abanderada de la cultura del agua, con un museo especializado y diversas rutas temáticas. El comercio y la gastronomía están estrechamente relacionados con esta presencia del campo en la ciudad. La Seu Vella y el Palau de la Paeria, sede del Gobierno local, son los edificios más destacados.