Oviedo

Oviedo fue fundada en el año 761 por dos monjes en una colina denominada Oveto, donde erigieron una iglesia dedicada a San Vicente. En esta misma centuria Asturias se había convertido en el único foco de resistencia ante la invasión musulmana de la Península Ibérica (711) que derivaría, tras la batalla de Covadonga (722), en la fundación del reino de Asturias por Pelayo, elegido jefe por los astures (718). La consolidación del reino llevará a Alfonso II a elegir Oviedo como nueva capital (808) e iniciar una intensa actividad constructiva para engrandecer y embellecer la corte. Esa labor, continuada por sus descendientes, dotará a la ciudad de varios edificios religiosos y civiles del Prerrománico Asturiano (Patrimonio Mundial de la Humanidad).

Oviedo volverá a ocupar un lugar de importancia en la Edad Media gracias a las peregrinaciones a la catedral de San Salvador como hito en el Camino de Santiago: “Quien va a Santiago y no al Salvador, venera al criado y no al señor” reza un antiguo refrán medieval como reflejo de la importancia de la sede ovetense.

A lo largo del siglo XVI la ciudad crece más allá del límite impuesto por la muralla y en los siglos XVII y XVIII Oviedo se convierte en el centro político del Principado, lo que llevó a muchos de los nobles asturianos a construir sus palacios en ella. La desamortización del XIX liberó gran cantidad de suelo que propiciaría de nuevo el desarrollo urbano. La construcción en esa época de la calle Uría supuso la tala de un gran roble centenario muy querido por los ciudadanos bautizado como “El Carbayón” (en asturiano carbayu es roble), nombre que pasaría a identificar a los ovetenses.

A partir de la segunda mitad del siglo XX se densifica el casco urbano que en las últimas décadas se ha mejorado gracias a las peatonalizaciones, la rehabilitación de fachadas y la instalación de mobiliario, fuentes, esculturas y nuevos equipamientos como el Palacio de Congresos -obra del afamado arquitecto Santiago Calatrava- o Las Caldas Villa Termal. El aspecto de las calles, plazas y avenidas gracias a esas iniciativas y al cuidado de las/os oventenses en su conservación, ha hecho merecedora a la ciudad del galardón de ciudad más limpia de España varios años consecutivos.